sábado, 14 de junio de 2014

REFORMA AL CODIGO PENAL

Ese ante proyecto de reforma al código penal, redactado por una “comisión de notables”, ha sido calificado con justicia como “a favor de la delincuencia” ya que reduce, en muchos casos, las penas a delitos graves posibilitando, de esa manera, la excarcelación temprana del condenado y eliminando la reincidencia como agravante.  No creemos que sea necesario adherir al rechazo que ya ha manifestado la Unión Cívica Radical y todo el arco político.
Sin embargo debemos alejarnos de las posturas oportunistas y demagógicas de algunos precandidatos que ahora, después de haber sostenido la posición contraria, levantan la bandera de la “mano dura” proponiendo el endurecimiento de las penas con el único objetivo se aparecer en los medios y conquistar votos apelando a la legítima preocupación de los argentinos por el tema de la inseguridad.
Es, como ya lo expresamos, una conducta demagógica y meramente electoralista la de someter a los argentinos al debate “endurecimiento de las penas vs. reblandecimiento de las penas”. Debate falso que sólo sirve de “entretenimiento” ya que de ninguna manera plantea la resolución del problema de fondo.
Es innegable que si se reducen las penas habrá una correlación con la pérdida  de la capacidad disuasoria de las mismas, sin embargo en un sistema jurídico donde solamente el 3% de los delitos cometidos llega a sentencia firme incluso la instauración de la pena de muerte tendría una capacidad disuasoria mínima o nula ya que la delincuencia seguiría siendo una actividad de bajo riesgo.
Debemos encarar la reforma de los códigos procesales a efectos de agilizar la administración de justicia y cumplimentar la implementación del Juicio por Jurados tal como lo ordena la Constitución Nacional.
De nada serviría, por otra parte, realizar las reformas judiciales si los jueces y fiscales no pueden contar con los elementos probatorios que posibiliten demostrar la culpabilidad del delincuente y, mucho menos, si no se logra esclarecer la autoría de los delitos. Por todo esto, resulta también imprescindible una profunda reforma de las instituciones policiales, a efectos de dotarlas de elevados niveles de profesionalismo y capacitación para que sean organismos investigativos. Esta reforma tampoco puede ser confundida con la idea de municipalización policial, otra pieza de demagogia electoralista, que esconde un importante negocio alrededor del equipamiento de cientos de nuevas policías en reemplazo o complemento de las actualmente existentes

Roberto Scigliano

Lic. en Ciencias Veterinarias

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