REFORMA AL CODIGO PENAL
Ese ante proyecto de reforma al código penal, redactado
por una “comisión de notables”, ha sido calificado con justicia como “a favor
de la delincuencia” ya que reduce, en muchos casos, las penas a delitos graves
posibilitando, de esa manera, la excarcelación temprana del condenado y
eliminando la reincidencia como agravante. No creemos que sea necesario
adherir al rechazo que ya ha manifestado la Unión Cívica Radical y todo el arco
político.
Sin embargo debemos alejarnos
de las posturas oportunistas y demagógicas de algunos precandidatos que ahora,
después de haber sostenido la posición contraria, levantan la bandera de la
“mano dura” proponiendo el endurecimiento de las penas con el único objetivo se
aparecer en los medios y conquistar votos apelando a la legítima preocupación
de los argentinos por el tema de la inseguridad.
Es, como ya lo expresamos, una
conducta demagógica y meramente electoralista la de someter a los argentinos al
debate “endurecimiento de las penas vs. reblandecimiento de las penas”. Debate
falso que sólo sirve de “entretenimiento” ya que de ninguna manera plantea la
resolución del problema de fondo.
Es innegable que si se reducen
las penas habrá una correlación con la pérdida de la capacidad disuasoria
de las mismas, sin embargo en un sistema jurídico donde solamente el 3% de los
delitos cometidos llega a sentencia firme incluso la instauración de la pena de
muerte tendría una capacidad disuasoria mínima o nula ya que la delincuencia
seguiría siendo una actividad de bajo riesgo.
Debemos encarar la reforma de
los códigos procesales a efectos de agilizar la administración de justicia y
cumplimentar la implementación del Juicio por Jurados tal como lo ordena la
Constitución Nacional.
De nada serviría, por otra
parte, realizar las reformas judiciales si los jueces y fiscales no pueden
contar con los elementos probatorios que posibiliten demostrar la culpabilidad
del delincuente y, mucho menos, si no se logra esclarecer la autoría de los
delitos. Por todo esto, resulta también imprescindible una profunda reforma de
las instituciones policiales, a efectos de dotarlas de elevados niveles de
profesionalismo y capacitación para que sean organismos investigativos. Esta
reforma tampoco puede ser confundida con la idea de municipalización policial,
otra pieza de demagogia electoralista, que esconde un importante negocio
alrededor del equipamiento de cientos de nuevas policías en reemplazo o
complemento de las actualmente existentes
Roberto
Scigliano
Lic.
en Ciencias Veterinarias

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