domingo, 9 de marzo de 2014

SORPRESAS EN LA ECONOMIA JAPONESA

En la revista Fortuna se ha publicado un artículo escrito por el primer ministro de Japón Shinzo Abe, que a pesar de ser muy breve y poco específico, manifiesta en líneas generales el rumbo que va a tomar la estrategia japonesa de aquí en adelante.
En primera instancia se explica que Japón viene de dos décadas de estancamiento, hace más de una década que sienten una presión deflacionaria en donde el nivel de los salarios viene cayendo desde el año 2000 a un promedio anual de 0.8%. Este número es significativo ya que, por ejemplo, el crecimiento promedio de los salarios nominales en Estados Unidos y el Reino Unido  ha sido del 3,3%, y en Francia del 2.8%. Los salarios japoneses perdieron durante la última década y media una cantidad mayor al PBI anual de DinamarcA, Malasia o Singapur. En cuanto a las empresas, su patrimonio neto se encuentra a la par de las europeas y las estadounidenses, y no se han visto comprometidas al sobreendeudamiento como algunos economistas suponían que iba a suceder.


Ahora bien, la nueva estrategia para lograr retomar una trayectoria ascendente a largo plazo consiste en lo que llaman “la sorpresa salarial”. Esto consiste por un lado en una política monetaria audaz y una política fiscal flexible. Japón se va sumar a las negociaciones para el Acuerdo Estratégico Transpacífico y va a introducir zonas especialmente desreguladas.  Y lo que consideran un punto importante va a ser el aumento de salarios para recuperar el vínculo entre la rentabilidad corporativa y los salarios, la inversión en vivienda, automóviles y otros bienes durables, y el consumo de los hogares en general. El gobierno, las grandes industrias y los sindicatos deben trabajar en conjunto para aumentar los salarios y las bonificaciones, y facilitar los incentivos que puedan aumentar la productividad. Esto será también acompañado por un estímulo fiscal que compensará el potencial efecto negativo de un aumento del impuesto sobre las ventas. El primer ministro de Japón tiene mucha confianza en esta nueva estrategia para recuperar el crecimiento, aunque sabe también que implica ciertos riesgos.  Según se dice, el pueblo japonés tiene esperanza en esta nueva estrategia y ha cambiado su mentalidad de resignación por una llena de esperanza.

Moyano Agustín Danilo

Lic. en Psicología